ARIZU “La fuerza vasca”

Mapa de Unzè, En la Valdorba, Navarra, España

En la Valdorba, Navarra, en pleno corazón del país vasco español, se levanta una aldea llamada Unzué. Allí estaba la casa Lepuzain, donde vivían Juan José Arizu y su mujer. María Labiano, con sus 10 hijos. Arizu en vasco significa robledal. Uno de los hijos del matrimonio Ambrosio, nacido el 7 de diciembre de 1833, casó en 1856 con su prima Braulia Labiano. La pareja se fue a vivir a Lepuzain.

El 31 de marzo de 1858 nació el primer hijo del matrimonio, bautizado Balbino. Un año después nació{o Clemente y luego Eusebia, Sotero, Jacinto, Eustaquia y Luciana.

Ambrosio no era un hombre de fortuna pero tenía un buen pasar. En varias hectáreas de tierra cultivaba un viñedo con buenas uvas, olivos, almendros, castaños y criaba cochinillos, gallinas, tenía 100 vacas y 500 ovejas. Allí mismo se elaboraba el vino y el aceite.

Era fama en el lugar que el vino de Ambrosio era muy bueno. A medida que sus hijos fueron creciendo les enseñó los secretos para elaborar el mejor néctar. Los muchachos también aprendieron las tareas de la labranza de la vid.

El invierno de 1880 fue desastroso en la Valdorba. Murieron muchos animales por el frío y los lobos hambrientos dieron cuenta de los sobrevivientes. Al llegar la primavera la desazón fue grande; ese año no se hizo vino ni aceite y no hubo carne ni lana para enviar afuera del pueblo.

El invierno de 1882 también fue muy crudo. Balbino decidió ir al pueblo de Tafalla. Allí conoció a Bernardino Izuel, un zaragozano que tenía un lote de mulas que había traído de la Argentina para vender. Le pidió a Balbino que lo ayudara. Cuando el muchacho le preguntó por América, Izuel no dudó en decirle que el mejor país era la Argentina y el mejor lugar allí, la provincia de Mendoza.

Balbino se entusiasmó con viajar, pero encontró resistencia en su familia.

Sin embargo era obstinado y en poco tiempo tuvo las valijas listas. Llegó en 1388 a la Argentina.

En Mendoza gobernaba José Miguel Segura. El ferrocarril venía en camino, ya se hablaba de luz eléctrica y agua corriente. Sobre la calle San Nicolás (San Martín a partir de 1885) había rieles del tranvía a caballo.

En el invierno del año de su arribo Balbino llegó a Villa Mercedes, San Luis, por entonces punta de riel del ferrocarril. De allí siguió en carreta hasta Mendoza. Se fue a Rivadavia a trabajar con Bernardino Izuel, que estaba dirigiendo la construcción de un canal. Sólo permaneció allí un mes y se marchó a la ciudad.

En Mendoza comenzó a trabajar en las bodegas de José Corominas, un catalán que había llegado uno años antes de España. Don José era un hombre culto, uno de cuyos hijos, Rodolfo Corominas Segura, fue gobernador de la provincia.

El 20 de Abril de 1884 Balbino caminó hasta el centro de la ciudad. Vio que las calles estaban de fiesta. De pronto apareció un carruaje tirado por cuatro caballos en el que este viajaban el gobernador de la Provincia y un hombre mayor que era nada menos que Domingo Faustino Sarmiento. Balbino recordó toda su vida ese momento.

En 1884 Balbino comenzó a trabajar en El Trapiche, de Tiburcio Benegas. Un tiempo después alquiló un viñita y la trabajo con un peón llamado Juan Montaña. Elaboraba vino con los secretos que le había transmitido su padre.

A fines de año se asoció con el vasco Basterra, con quien alquiló una pequeña bodega. Basterra murió de cólera en la epidemia de 1886, quedando Balbino en no muy buena situación económica. Recurrió entonces a su antiguo patrón Benegas, quien le prestó lo que necesitaba. Los negocios marchaban bien y con esfuerzo pudo Balbino cancelar su deuda en un año.

En esos tiempos llegaron a Mendoza sus hermanos Clemente y Sotero, que trabajaron un tiempo El Trapiche. Los Arizu, con Balbino a la cabeza alquilaron, en 1887, una bodega a Ramón Quiroga. En 1888 organizaron la sociedad Arizu Hermanos, cuyo capital inicial fue de 5.000 pesos. Ese año elaboraron 400 cascos de vino.

La situación política en Mendoza en 1889 era inestable. El 6 de Enero, soldados leales a al Coronel Rufino Ortega, iniciaron una revolución para derrocar a Benegas. De noche loa revolucionarios intentaron tomar la residencia del Gobernador a los tiros. Sólo los riegos de Pepita, la hija menor de don Tiburcio, lograron detener a tres muchachos vascos que preparaban, fusil en mano, la resistencia desde los techos. Eran Clemente, Balbino y Sotero Arizu.

Balbino casó el 13 de Febrero de 1889 en la parroquia de San Vicente con Martina Basuari, una joven viuda con la que no tuvo descendencia. Para la boda vino Ambrosio Arizu, padre de los muchachos, lo cual fue todo un acontecimiento familiar. En esos tiempos le compraron a Santos Biritios los terrenos de Godoy Cruz en los que mas tarde se construiría la gran bodega de la firma.

El 15 de Agosto de 1889 falleció Clemente Arizu, por lo cual fue llamado Jacinto, El hermano menor. En 1895 Balbino volvió por primera ves a España. En compañía de Martina visitó a sus padres. Su hermana Eusebia había casado con Florencio Garde; Eustaquia y Luciana se habían hecho monjas.

Los hermanos Arizu fueron creciendo empresarialmente día a día. Sotero viajó a España en 1897. Antes había casado con Balbina Viillasanti, con quien tuvo 6 hijos: Enriqueta, Sotero S., Teresa, Alberto, Roberto y Blanca. Volvió a la Argentina en 1900.

Ese año Balbino viajo nuevamente a España. Su padre ya había muerto. En 1905 viajó otra vez, poco antes de que muriera su madre. Jacinto se había casado en Mendoza con Dámasa Zabalsa, con quien tuvo 7 hijos.

En 1883 el año de la llegada de Balbino a Mendoza, había nacido en España Leoncio Arizu, hijo de Saturnino Arizu, y Juana Uriz. Saturnino era primo de los Arizu que vinieron a Mendoza.

En 1890 cuando apenas tenía 7 años Leoncio vino a Mendoza a vivir con su tío Balbuno. El bodeguero era un enamorado de sus sobrinos porque no había tenido hijos. Por Leoncio que vino solo a vivir con el tuvo un especial cariño. Apenas llegó el niño fue un año a Villa 25 de Mayo, en el sur mendocino conchavado en un almacén de ramos generales. El tío Balbino quería que el pequeño fuera conociendo los rudimentos de los negocios.

En 1908 leoncio ya era gerente de la sociedad anónima. A partir de 1914 fue a trabajar en Atuel. En 1922 se retiró para encargarse de sus propios negocios. Casó con Juana Larrea Lorea, española, y tuvo 5 hijos: Ana, Rosa, Saturnino, Enrique y Juana.

En 1923 compro en Luján la bodega de los Meli y se radico en ese departamento. En aquel tiempo también compró dos fincas; una, llamada La Juanita, en el lugar donde actualmente esta la rotonda de acceso sur y la calle Ascuenaga y, otra, La Mascota, donde esta actualmente la bodega San Telmo.

En 1923 compró a Frank y Edmundo Romero Day, El Paraíso, en Fray Luis Beltran. A mediados de la década del 40 compró la bodega de Ferraris, En Mayor Drummond. Leoncio fue consolidando un fuerte poder económico.

Junto a Leoncio trabajaban sus hijos Saturnino, y en Buenos Aires, Enrique encargado de una planta fraccinadora en La Paternal. Además fueron sus colaboradores Orlando Moretti, casado con su hija Rosa, y Vicente Vargas Videla, casado con Juana.

Leoncio Arizu hizo crecer sus negocios magníficamente. Murió el 12 de Febrero de 1962. Lo continuaron sus descendientes, que hoy producen en la bodega Leoncio Arizu los premiados vinos Luigi Bosca y que son protagonista de la denominación de origen en Luján de Cuyo. Estela Alicia, Raúl, Alberto y Roberto Arizu son hoy los impulsores de la bodega que fundo su abuelo.

Entre 1906 y 1907 los Arizu decidieron avanzar sobre el Sur mendocino en lo que hoy es conocido como Villa Atuel, lugar que prácticamente no existía cuando ellos emprendieron la aventura sureña. Todos colaboraron en las tareas difíciles que hubo que hacer allí, incluso Leoncio.

Con el tiempo la sociedad llegó a tener las legendarias propiedades de Villa Atuel, en las que se construyó una bodega en 1916, ese establecimiento se cayó en 1927por un terremoto que también dio por tierra con las casas del lugar, por lo que hubo que iniciar una ardua tarea de reconstrucción. Sotero también tuvo grandes extensiones de tierra de su propiedad en esa zona.

El 24 de Diciembre de 1907 el gobierno de den Mendoza aprobó el estatuto de la sociedad anónima por acciones Bodegas Arizu. La cabeza de empresa era Balbino, a quien secundaban Sotero y Jacinto.

Los hermanos, además de la sociedad familiar, tenían sus negocios particulares. Por ejemplo, en 1908, Sotero construyó una bodega en Luján que, a su muerte, administraron su viuda y sus hijos.

En 1909 se compraron maquinaria de labranzas a vapor, de avanzada para la época. Eran las terceras de su tipo que había en Argentina. Vino personal especializado de Inglaterra a operarlas.

Tanto los Arizu, como los ingleses, vivían en rudimentarias carpas mientras roturaban la tierra buscando hacer cultivable el terreno. De noche, los operarios británicos, que de día estaban cubiertos de barro y grasa, se vestían son smoking y compartían plácidas veladas en medio del campo.

El 15 de abril de 1912 murió Sotero, a los 47 años de edad. Ese mismo año, con motivo de inaugurarse la avenida España, vino a Mendoza el embajador español en la argentina, don Pablo Soler y Guardiola, y se hospedó en la casa de Balbino Arizu, en las Heras 430, domicilio en el cual, años después, funcionó la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo.

Balbino fue un gran propulsor del mutualismo, desde su actuación en la Sociedad Española de Socorros Mutuos de Mendoza y la Sociedad Española de Beneficencia, de la cual nació el Hospital Español. Fue presidente de ambas instituciones. Siempre tuvo una gran relación con la comunidad española de Mendoza. Incluso después de su muerte los falangistas de la provincia tenían un retrato de Arizu en sus reuniones al lado del de Franco.

Balbino viajó a España en 1914 y el rey Alfonso XIII le dio el título de Caballero de la Real Orden de Isabel La católica. Una anécdota no confirmada cuenta que el bodeguero pidió ver la cámara del rey; ante la negativa de quienes lo acompañaban, dejó la condecoración diciendo que sino servía para que se hiciera su voluntad, no servía para nada. De hecho, sus descendientes guardan la condecoración y sostienen que esta actitud no cuadra con las imágenes de don Balbino. Sin embargo, la anécdota ha quedado en la memoria y ha sido reproducida.

En Febrero de 1914 murió doña Martina. Junto a Balbino vivía su hermana Eusebia Arizu de Grande y sus hijos. Los muchachos eran como los hijos que no había tenido.

Don Balbino desarrolló por aquellos años múltiples actividades. Fue director del Banco de la Provincia de Mendoza, concejal en Godoy Cruz y vocal de la Bolsa Vitivinícola provincial. Además perteneció a distintas instituciones, entre ellas el Centro de Bodegueros.

El 29 de Septiembre de 1926 murió Jacinto. Balbino cada vez se fue quedando mas sólo. En 1928volvió a Unzué por última vez. En su pueblo donó la casa paterna en nombre de todos sus hermanos.

El 31 de Marzo de 1936, después de festejar con su familia su cumpleaños numero 78, don Balbino se fue a dormir la siesta y murió plácidamente.

Se hizo cargo de la sociedad anónima Sotero S. Arizu, hijo de Sotero, quien agrandó más las viñas de San Rafael. Llegaron a estar en producción en Villa Atuel 2.900 hectáreas, en el que fue considerado el viñedo más grande del mundo.

Sotero S. nació en Mendoza, el 21 de Octubre de 1894. Presidió la Compañía de Seguros San Martín y el Consejo de Irrigación de la Provincia. Fue un gran cultor de la pelota vasca y un experto criador de caballos, lo cual lo ligó al Jockey Club Mendoza. Casó con Práxeces Garde, su prima hermana, y no tuvo hijos. Falleció el 3 de Abril de 1955. Lo sucedieron en el control de la Sociedad Anónima dos de sus sobrinos. Ernesto y Ambrosio, hijos de Jacinto.

Ambrosio participó del directorio hasta su jubilación. Ernesto quedo entonces a cargo de los negocios hasta fines de los 70, cuando el paquete accionario fue comprado por Héctor Greco en unas de sus más y sonadas adquisiciones.

Greco dio impulso a la empresa. Los viñedos de Villa Atuel volvieron a estar como en sus mejores años. Bodegas Arizu patrocinó una fiesta de la Vendimia.

Luego llegaría la caída. La quiebra de la sociedad fue pedida antes de que las del resto de las empresas del grupo. Las sucesivas intervenciones fueron deteriorando las propiedades. La sindicatura fue bastante escandalosa, despertando innumerables denuncias.

Hoy todo lo que fue Arizu, incluidos los grandes viñedos, está casi en ruinas.

Switch to our mobile site